Cuando aferrarse
tanto a las cosas se vuelve dañino, es porque la vida se consume monótonamente,
y por mucha satisfacción que nos traiga el momento, la persona o el objeto,
intencionalmente hemos dejado de crecer y abandonar los riesgos que otras cosas
pueden tener.
De formas
complicadas he aprendido las cosas valiosas que la vida puede enseñarme sin
dañarme tanto, la docilidad que carece a veces en mi corazón, me hizo aferrarme
por un determinado tiempo, y fue ponerle el alto a un crecimiento, dejar que
los desperfectos se pulieran más y las virtudes se ocultaran, pero con golpes
fuertes aprendí que si la vida fuera aferrarse y no desprenderse no fuera vida,
fuera tiempo congelado, esencia desperdiciada o simplemente no compartida.
Por eso voy donde el
viento quiere que vaya, aprender a soltar todo, porque si la vida es de paso lo
demás también lo es.

1 comentarios:
aaw q bonito :)
Publicar un comentario en la entrada